El eje cafetero de Colombia es una maravilla. Y mucho más cuando se comparte con personas hermosas: Allans, Mauricio, Rodrigo, Maru, Gabriel y muchas más!
Aquí compartimos unas fotos del Valle del Cocora, de la naturaleza tan bella de Salento y de los amigos y amigas que nos abrieron el corazón en este lugar.
Gracias y hasta pronto!
Cooperativa BANANA
miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
TALLER DE CLOWN en Quito, Ecuador.
La próxima cita con la COOPERATIVA BANANA es
TALLER INTENSIVO DE CLOWN
Jueves 7, viernes 8 y sábado 9 de junio
EN TEATRO MUNDO JUVENIL
(Av. Shyris y Pasaje Rumipamba - Parque La Carolina - Quito)
Temáticas:
- Conocer la técnica de clown
- Conocer los elementos del clown
- Valorar los recursos propios, encontrar el clown o la clown de cada una, su proyección y su alma.
- Concientizar a la clown o el clown de su cuerpo y sus sentidos como herramienta de trabajo.
- Favorecer la creatividad, la imaginación, la expresión, la comicidad y la capacidad de juego.
Notas: traer disponibilidad, puntualidad, alegría, nariz roja, vestuario para ti y para compartir (ropa que nos quede muy grande o muy pequeña, calcetines coloridos o rayados, faldas varias, vestidos, camisas, pelucas, zapatos con tacones), accesorios (lentes, pañuelos, apliques, billouterie, carteras, accesorios para el pelo).
viernes, 25 de mayo de 2012
Mecánicos VW por Latinoamérica
Dedicada a las almas
viajeras, estrenamos esta sección de mecánicos que hemos encontrado
en el camino. Esperamos que no lo necesiten nunca!
EN MÉXICO
- Cancún – Quintana RooEnrique Nolazco, conocido como “El MAESTRO”en el barrio BONFIL (15 km a sud di Cancún).
- En Tonameca– Oaxaca
No nos
acordamos el nombre, ni el numero de teléfono.
Su
oficina se encuentra en Tonameca, justo en la entrada del pueblo, a
100 metros de la gasolinera. Lo reconocen por la cantidad de VW
estacionadas en la zona.
Nos
arregló el carburador, especialista en VW, muy honesto.
EN CENTROAMÉRICA
- En San Salvador – El SalvadorLuis, mandános un correo y te diremos su número y como ubicarlo.
EN COLOMBIA
- En Armenia - Quindío - Eje CafeteroGustavo A. Imesaen la carretera principal entre Armenia y CircasiaTel. 7493815 – 317 2811771 – 316 3966370Especialista en VW, ha creado la conexión del buster, buena onda.
- En Circasia - Quindío - Eje CafeteroJohn, nos arregló los frenos - buen mecánico en general – Tel. 317 7706111
ECUADOR
- En IbarraHernán Lopez, su oficina está cerca del redondel de la Madre.Tel. 091 668533 Cel. 082 665277Especialista en VW - nos ha arreglado el radiador del aceite y nos terminamos quedando en su casa.
Como cruzar de Panamá a Colombia
Viendo la cantidad de
personas que pregunta
cómo hemos cruzado de
Panamá a Colombia,
decidimos subir la
información a nuestra página.
Esperamos pueda ser útil
a muchos viajeros y viajeras.
¿CÓMO CRUZAMOS LA FURGONETA?
Nosotros cruzamos el carro con un
contenedor de una agencia que se llama SEABOARD, el tramite lo hizo
una chica que se llama Dania Fazer, que trabajaba para una chica que
se llama TEA (Cruzar Panamá en Facebook). Compartimos el contenedor
con otro carro y así nos costó 800 dólares + 150 de impuestos
panameñas y colombianas.
El carro viajó solo en una nave cargo,
nadie puede viajar con el coche.
¿RECOMENDAMOS SEABORD Y DANIA?
En una palabra, no. Primero nos dieron
mala información sobre el costo de los impuestos (dijeron que iban a
ser unos 60 dólares y fueron más del doble); segundo la furgoneta
tardó 11 días más de los pactado en llegar a Cartagena y eso nos
comportó muchos gastos más (alojamiento en hotel, no poder
trabajar, etc) de los cuales solicitamos un reembolso que nunca
recibimos. Así que en la medida de lo posible, recomendamos que
busquen otras opciones.
¿CÓMO FUE EL TRÁMITE en PANAMÀ?
El tramite en la Ciudad de Panamá nos
demoró 1 día: primero fuimos a la aduana (nos acompañó Dania),
después a la policía donde controlan los documentos y se toman unas
horas para dar el visto bueno para la salida. Después tuvimos que ir
a dejar la furgoneta a Puerto Colon (aprox. 2 horas y media de
Panamá), un lugar muy feo y bastante peligroso. La furgoneta viajó
hasta Cartagena - Colombia.
¿CÓMO FUE EL TRÁMITE en CARTAGENA?
En Cartagena tuvimos que ir al puerto
donde estaba la oficina de SEABORD y después a la DIAN donde hay que
solicitar un inspector; te dan una cita para ir al puerto, uno o dos
días después, junto a un inspector que te acompañará a sacar el
carro del contenedor. Después tienes que regresar a la DIAN donde
recibes el permiso para entrar a Colombia con el carro, vuelves otra
vez al puerto donde pasas por una inspección más, pagas y por fin
puedes sacar el carro. No nos acordamos más detalles pero planifica
2 o 3 días.
¿CÓMO CRUZAN LAS PERSONAS?
Para las personas hay tres opciones:
1 – en avión desde Panamá a
Cartagena/Barranquilla/Santa Marta, etc.
2 – en velero
3 – en barco por la Comarca Kuna
Ayala
¿EN AVIÓN?
Compras un boleto
y una azafata te preguntará si quieres tomar té o café. :-)
¿EN VELERO?
Los veleros cruzan
todo el tiempo desde Panamá hasta Cartagena y regreso. Por lo
general cobran 350 o 400 dólares cada persona todo incluido (aunque
se puede negociar un mejor precio sobre todo si son varias personas),
el viaje dura 5 días, se viaja junto a 6 o 7 personas y si tienes
suerte se visitan algunas hermosas islas de la zona Kuna Ayala. Dicen
que el viaje es hermoso, siempre y cuando no sufras de mareo.
¿EN BARCO?
Es la opción más barata pero más
agitada. Aquí se abre otro abanico de opciones, entre ellas:
- Hay una lancha rápida que sale cada dos o tres días que te lleva directa a Puerto Ovaldia en 8 horas por aprox. 100 dólares. Prepárate a mojarte totalmente y a partirte la espalda por los golpes del barco.
- Hay barcos de carga que van de islas en islas llevando mercancías y parecen una novela de García Marquez. Tardan unos 4 o 5 días hasta Cartagena y cobran unos 50 dólares por persona.
- Hay lanchas de transporte o familiares que conectan las diferentes islas y vas avanzando de isla en isla, de barco en barco, como en un Monopoly. Te cobran según la distancia. Esto fue lo que hicimos nosotros.
¿CÓMO FUE NUESTRO RECORRIDO?
Nuestro recorrido fue así:
- fuimos en bus hasta Chepo un pueblo al sur de Panamá.
- De Chepo fuimos a dedo hasta Puerto Cartí (en la bahía de San Blas) que es parte de la Comarca Kuna Ayala (cobran 6 USD por persona para entrar a la Comarca y cierran la carretera a las 5 pm).
- En Puerto Cartí agarramos la primera lancha rápida para llegar a la isla de Cartí, que está justo en frente y es donde pasan todos los barcos que viajan a Colombia (1o 2 USD). Allí dormimos una noche en hamaca (5 USD).
- Al día siguiente viajamos hasta la isla de Caledonia (70USD fueron aprox. 7 horas de viaje); allí dormimos otra noche (5 USD).
- El día siguiente otro barco de Calendonia hasta Pto. Ovaldia (30 USD – 3 horas). En Ovaldia es donde se sella la salida de Panamá
- De Puerto Ovaldia otro barco a Capurganà (15USD – 1 hora) donde sellan la entrada a Colombia.
- Al día siguiente de Capuraganá otro barco hasta Turbo (15USD – 3 horas, cuidado que pesan la maleta y quieren cobrar sobrepeso) y de ahí ya está la carretera (donde hay buses, nosotros hicimos dedo hasta Cartagena).En total fueron 4 barcos y 130 bolas (dólares) sin incluir las dormidas y la comida.
¿QUÈ APRENDIMOS?
- Primero aprendimos que mantener América desunida es un negocio impresionante de las multinacionales gringas. Por ese precio puedes llevar tu carro hasta Europa o hasta Australia (en serio!).
- Segundo aprendimos que todo se puede negociar (el primer precio que nos dieron para el carro fue de 1.400 dólares y lo pudimos bajar a 800). Sobre todo si no tienen prisa pueden ir buscando la mejor opción tanto para el carro como para las personas. Llévate un mapa de las islas por si quieren ir saltando de una a otra.
- Dicen que pronto va a haber un ferry mucho más barato en el cual los carros y las personas viajarán juntos. Ojalá sería todo mucho más fácil y les acabará con ese negocio asqueroso!
- Hay que decir que si el mar está revuelto (sobre todo en diciembre y enero), todo se puede convertir en una pesadilla. Pero si el mar está de buena, te lo vas a pasar de la mejor!
- Contraindicaciones: nosotros nos mojamos completamente (embolsa todito tu equipaje!) y a Massi le dolió la espalda durante un mes por los golpes de las lanchas (pero eso creo que fue una excusa para que le diéramos masajes, jejejeje).
- De todas formas, nuestra experiencia con los Kuna Ayala fue hermosa, conocerlos vale la pena! Aquí puedes leer todo lo que vivimos: http://cooperativabanana.blogspot.com/2012/01/compartiendo-con-los-kunas-ayalas.html
¿DONDE ENCUENTRO MÁS INFORMACIÓN?
Consulta esta página, es de unos
amigos viajeros:
Mucha suerte y nos vemos... en tierra
firme!
miércoles, 9 de mayo de 2012
De los llanos al eje cafetero
BOGOTÁ
A principios de abril la Banana bajó una cordillera andina para subirse a otra y así llegar a Bogotá; no sólo era Semana Santa también era la semana del Festival Iberoamericano de Teatro. William, un amigo que habíamos conocido en Cartagena, también nacido en clownlandia, nos esperaba a la entrada de la capital para guiarnos al Teatro "El Contrabajo", donde Héctor nos esperaba para darnos posada.
El Contrabajo merece un gran aplauso por habernos recibido con una gran buena onda, y por su trabajo social y artístico. Es una sala de teatro concertada (es decir, recibe financiación por parte del estado colombiano) que se ubica en el barrio Bosa -La Despensa, en la extrema periferia sur de Bogotá. Lo hermoso de este teatro es que surge en un barrio popular, que trabajan con los chicos y chicas de la comunidad y cada sábado la gente toca a su puerta para saber que nueva programación hay. Uno de los domingos pudimos participar en una animación comunitaria en un barrio de escasos recursos. Bravo Héctor y bravo Hernán!
Gracias a este contacto Massi y yo pudimos mirar a Bogotá desde su periferia sur que es muy diferente que conocerla desde su centro. El primer día que tomé un bus me perdí, logré salir airosa de un robo, viaje como "sardina en lata" en la hora pico y pasé mucho frío. Me enojé con la ciudad aunque ella no tenía la culpa. Ella es así: un monstruo planificado.
El Contrabajo merece un gran aplauso por habernos recibido con una gran buena onda, y por su trabajo social y artístico. Es una sala de teatro concertada (es decir, recibe financiación por parte del estado colombiano) que se ubica en el barrio Bosa -La Despensa, en la extrema periferia sur de Bogotá. Lo hermoso de este teatro es que surge en un barrio popular, que trabajan con los chicos y chicas de la comunidad y cada sábado la gente toca a su puerta para saber que nueva programación hay. Uno de los domingos pudimos participar en una animación comunitaria en un barrio de escasos recursos. Bravo Héctor y bravo Hernán!
Bogotá no hace mucho para caer bien y no quedaba otra que disfrutar de lo bueno: Massi y Ana participaron en los cursos de teatro, vimos varias presentaciones, estuvimos en el concierto de Manu Chao en la Plaza Bolivar y presenciamos el concierto de tango que fue de cierre del Festival de Teatro. Ana fue a la casa de un chico apodado Amaranto, que la cuidó de su gripe con sus recetas naturales basadas en...amaranto.
Una de las cosas más linda fue que pudimos re-encontrarnos con varios amigos y amigas del camino: además de William y Sandra, coincidimos con Erika una viajera argentina que conocimos en Cartagena; con Serena una fotógrafa italiana sonriente y soñadora, también conocida en Cartagena; con Aquiles, el brasileño con quien convivimos uno días inolvidables en San Cristóbal (México) y su novia Andrea; con Ivone y Cami las hermanas que conocí en la Guajira y con Adriana (ver capítulo sobre Medellín).
El último día, antes de salir a Villavicencio, preparamos una pasta italiana en el Teatro que se convirtió en una fiesta de locos!
**
VILLAVICENCIO
Llegamos a Villavicencio, al sur este de Bogotá, de noche directamente
a la casa de la familia Henry Sepúlveda y Claudia Ospina, ambos odontólogos, (sí, el abrazo de la familia Ospina es grande como toda Colombia!).
Villavicencio fue un lugar de inolvidables récords bananeros:
• Aquí tuvimos el mayor número de funciones en una semana: 10 en apenas cinco días y hasta tres presentaciones por día... e inclusive rechazamos algunas!
• Mayor número de público: una de las funciones fue con 950 niños!
Entre otras, armamos una función dentro de la Aldea La Aurora, donde viven Henry y Claudia y decidimos promocionarnos pasando por las casas con la Banana. Massi manejaba, yo me meneaba en el techo de la furgoneta y Ana con el equipo de sonido a todo volumen invitaba a la gente, a los perros y a los enanos de jardín!
Con esa rutina nos acostamos muertos de cansancio pero completamente felices. En los momentos de descanso estuvimos compartiendo la vida cotidiana de Claudia y Henry, de su hijo Juanes, de su trabajadora María y de su círculo de amigos y familiares. Cocinamos mucha comida vegetariana, nos bañamos en la piscina del barrio, jugamos al ping-pong, organizamos un paseo al río, German y Nancy nos invitaron a cenar e inclusive tuvimos una sesión de masajes y un par de noches de Karaoke.
El disfrute fue recíproco y la Banana empapó con su locura la casa de Claudia y Henry.
Un gracias aparte por la limpieza y arreglo de los dientes!!!
**
EN LA LINEA SIN FRENOS
La “línea” colombiana puede ser muy peligrosa y más aún si se toma sin frenos.
Nada de doble sentido, no tiene nada que ver con la coca. La línea es una carretera sinuosa, de muchos precipicios y camiones, una de las más peligrosas de Colombia.
Y justo allí la Banana se queda sin frenos. ¡Los que sí pararon fueron nuestros corazones!
Ana dice siempre que la nariz y la sonrisa en la trompa de la Banana nos traen buena suerte y protección. Ahora creo que es cierto porque en ese momento la carretera no estaba muy pendiente, no había carros, ni camiones e íbamos bastante despacio. Fue la fortuna, el destino, suerte o un milagro.
Y justo allí la Banana se queda sin frenos. ¡Los que sí pararon fueron nuestros corazones!
Ana dice siempre que la nariz y la sonrisa en la trompa de la Banana nos traen buena suerte y protección. Ahora creo que es cierto porque en ese momento la carretera no estaba muy pendiente, no había carros, ni camiones e íbamos bastante despacio. Fue la fortuna, el destino, suerte o un milagro.
Total que el carro paró y nuestros corazones pudieron volver a latir.
Pero las aventuras del día no habían terminado. A los dos minutos estaban llegando dos mecánicos en una motocicleta; en “la línea” haytantos accidentes que a los mecánicos no les conviene tener un taller sino que prefieren andar por la carretera. Los dos compinches desarman, arman, se van, regresan y nos presentan una factura de 68.000 pesos por la compra de un empaque más 80.000 por la mano de obra (en total 85 dólares). Los dos compinches no nos convencían nada. Ana y yo salimos de investigadoras especiales y descubrimos que el empaque valía apenas 5.000 mil y que la factura era falsa. Se arma el pleito y después que arreglaron la banana nos fuimos sin pagar nada esperando que aprendan la lección de no estafar a la gente.
Esa misma noche llegamos a Salento, un pequeño pueblo en el eje cafetero. La noche es hermosa y estoy alegre, siento una especie de excitación bajo la piel que al inicio no reconozco pero después entiendo: estoy feliz por estar viva! Así que fuimos a celebrar comiendo unas buenas trucha en un restaurante; además los frenos nuevos nos salieron gratis!
**
LLEGAMOS AL EJE CAFETERO
En Salento teníamos un contacto de un tal Enrique que jamás pudimos encontrar, tal vez no exista. Mientras estábamos tratando de acampar a la orilla de un camino en el bosque, en el medio de una noche lluviosa, pasa un carro: -“Hola, ¿tienen algún problema?”. Así conocimos a Allans y Mauri quienes, sin dudarlo un segundo, nos invitaron a quedarnos en su finca. Una demostración más del tremendo amor y solidaridad del pueblo colombiano.
Allans es un hombre de 55 años, con bigotes negros y cachetes rojos, parece que la sangre le corre muy rápido por las venas. Es un gran trasnochador, bailarín de salsa y rock, siempre alegre, tiene mil anécdotas para contar; para él siempre es el momento justo para un brandy. Mauri es su compañero, trabajador infatigable y tiene un corazón tan grande que se le sale del pecho.
**
Ana versus migración (último capítulo)
Justo en esos días llegó la respuesta de migración a su carta deapelación. Apelación rechazada: Ana tenía apenas unos días para deportarse de Colombia. En la oficina de migración de Armenia, después de interminables esperas, un empleado le ofrece comprarle el comprobante del pago que ella había hecho para extender el permiso de
turista, consignación que nunca había utilizado.
“No sabía que esto se podía vender” dice Ana.
“Te quiero ayudar” le contesta el empleado y le pasa un billete de 50.000 pesos (30 dólares). Pero al subirse al bus, Ana usa ese billete para pagar y... resulta ser falso!
“No sabía que esto se podía vender” dice Ana.
“Te quiero ayudar” le contesta el empleado y le pasa un billete de 50.000 pesos (30 dólares). Pero al subirse al bus, Ana usa ese billete para pagar y... resulta ser falso!
Imagínense la cara de Ana después de este otro abuso. Al día siguiente regresó a la misma oficina echando humo por la nariz y las orejas, denunció a ese empleado tanto por aprovecharse ilegalmente del documento como por el billete falso. Grande Ana! Acto seguido, se convocó a todos los empleados, llegó una supuesta superior desde Pereira y no sabemos más.
A Ana le dieron su legajo de deportada, compra un boleto de bus
para Ipiales, frontera con Ecuador para irse al día siguiente.
para Ipiales, frontera con Ecuador para irse al día siguiente.
Así se cierra este penoso capítulo, así de perverso y corrupto es el
sistema burocrático colombiano.
**
LA PRIMERA DESPEDIDA DE ANA
Allans no paró de hacer llamadas durante una hora desde su celular. Después dijo: “Vamos a hacer una buena fiesta de despedida para Ana”. Y la fiesta fue buena, si señor, nos la pasamos bailando y brindando con un puño de amigos y amigas desconocidos hasta que el cuerpo dijo basta.
El día siguiente, acompañamos a Ana a la terminal de buses. La vamos a ver en pocas semanas en Ecuador pero igual nos conmovimos. Llevamos casi un año viajando juntos y su presencia se ha vuelto tan esencial como respirar o cargar gasolina a la Banana. Massi y yo regresamos a Salento casi sin hablar.
El día siguiente, acompañamos a Ana a la terminal de buses. La vamos a ver en pocas semanas en Ecuador pero igual nos conmovimos. Llevamos casi un año viajando juntos y su presencia se ha vuelto tan esencial como respirar o cargar gasolina a la Banana. Massi y yo regresamos a Salento casi sin hablar.
Con Ana hemos compartido todo lo que hay en la Banana desde la almohada hasta el tenedor, desde el peine hasta los zapatos incluyendo la copa de luna. Por las noches nos hemos peleado por la sábana y por las mañanas nos hemos contado los sueños. Hemos compartido el aire, el tiempo y el espacio, hemos estado tan cerca que nos contagiamos de los sentimientos y así la risa de uno se convertía en la carcajada descontrolada de todos y la tristeza de uno en una tristeza colectiva.
Día con día hemos terminado por parecernos más, Ana ha aprendido a hacer la pasta italiana y nosotros a cebar el mate, ella a tomar el café sin azúcar y nosotros a putear en argentino. Juntas hemos gritado viendo los delfines en Puerto Escondido, hemos brindado con vino fino en el Banco Central de Managua, hemos visto la muerte en la cara en Honduras, nos hemos perdido en el tráfico de Ciudad de México y de Bogotá y en todos los lugares hemos hecho reír a miles de niños. Hemos tomado decisiones importantes como la de no comer carne o de hacer la pedicure en el mercado de San Salvador.
Pero más allá de todo lo que hemos dicho, hecho y desecho creo que lo más importante es lo que fuimos los unos para los otros: íntimas compañeras de un sueño, de un maravilloso presente que estábamos viviendo. De Ana siempre habrá sólo una en nuestros corazones: la amiga, compañera, hermana ANA BANANA!
lunes, 16 de abril de 2012
Viajando con nariz
La nariz de payaso y la sonrisa que tiene la Banana en la trompa, yo digo que: nos protege. Y algo de suerte nos acompaña desde que se la colocamos.
Digamos que nuestra Banana no es uno de esos carros que pasan desapercibidos, no!
La Banana rueda por estas bellas rutas latinoamericanas y así, cual desfile de carros viejos, se deja ver diariamente por mucha gente. La mirada de la gente tiene algo especial: su transformación.
Observar esa transformación pasó a ser mi hobby durante los traslados.
Primero la mirada de las personas es casual, luego, agudizan un poco más la mirada haciendo como un plano detalle sobre la carita de la Banana frunciendo un poco el ceño, acto seguido: reacción!
Algunas reacciones: sonrisa, agrandamiento de boca u ojos cual sorpresa, risas, carcajadas, saludos de todo tipo, pulgar hacía arriba, ofertas económicas para comprar la Banana. Si la persona que mira tiene a alguien a su lado, le da un codazo en las costillas y le señala la rareza que ve; si son niños que justo salen de la escuela, ríen mucho, gritan y por último nos saludan gritando: -payasos! o -carro con carita! o -chau, payaso viejo!
Si la Banana se detiene en el camino para comprar sandia o hacer pis para continuar, siempre hay alguien que se acerca y disimuladamente toma una fotografía o está el que se anima un poco más y hace la pregunta "más votada": -¿Y ustedes de dónde vienen?, ¡bienvenidos a Colombia!
La Banana se pasea y rápido se hace querer.
La Banana sonríe y con ese espíritu se pierde por las calles, no hay como detener la energía que transmite, no hay policía rudo que pueda con ella, a todos compra con su gesto tierno, insólito y alegre.
¡El mundo necesita de Bananas! ¡Generadora de sonrisas!
Ana
Una ciudad llamada Adriana
Estuvimos tres semanas en Medellín pero, pensándolo bien, estuvimos tres semanas en una ciudad llamada Adriana.
Adriana es una mujer mágica que camina segura sobre el hilo de sus sueños atrapados por el canto de su voz y del teatro. Adriana es una hermana que nos entiende sin que digamos una palabra, encontrarla durante el viaje nos ha regalado el perfume de los recuerdos, el cariño y el calor de un regreso a casa.
Adriana ya no era la misma que habíamos conocido hace algunos años en El Salvador. Su pelo ahora es corto y lleno de plata, su cuerpo está moldeado por un viaje por toda América del Sur y todo en ella parece más joven. Es una maestra en lo que cada mujer y cada hombre puede convertirse con su compromiso personal a ser feliz.
Todo lo que nos ha brindado Medellín ha sido a través de ella: la hermosa finca en el bosque de La Ceja donde cantamos, tocamos y tomamos buenos vinos (aquí las fotos hablan solas!)
...y fue allí donde pudimos encontrar y compartir con otras hermanas que el camino nos vuelve a juntar:
Alessia...
y Gloria....
Adriana fue nuestra guía turística por Medellín, nos ha organizado noches urbanas de salsa y otras en la finca observando la luna. Y mucho más.
Lo más bello fue ver Adriana que canta mientras pela los tomates. Ha aprendido a andar de paso, que la vida es el presente y por eso goza de cada minuto que compartimos.
Nada en Medellín hubiera sido lo mismo sin ella. ¡Gracias Adriana!
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Se vuela por los techos y casas de la periferia que de a poco pierden color y textura convertiéndose en chozas inestables y peligrosas, amontonadas unas a otras en las montañas que rodean Medellín.
El Metrocable te da una panorámica en vuelo de la pobreza, de la miseria en la que viven principalmente los desplazados y te recuerda que en Colombia existe un conflicto, una guerra inútil (o útil para quienes lucran con ella, como los Estados Unidos) que dura desde hace 40 años y que a diario continúan llegando los refugiados que ocupan terrenos con materiales improvisados; te permite echar el ojo dentro de cada choza de forma casi pornográfica: la señora que fuma en un balcón con los ruleros en la cabeza, los calzones colgando en una terraza, el perro que recibe un golpazo de un adolescente.
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LA CULTURA METRO
El metro dice “Si estornuda, tápese la boca con la mano: en el metro amamos el respeto!” que en un país en donde la guerra ha hecho miles de víctimas, puede sonar un tanto surrealista.
A la siguiente parada el metro dispara otra vez: “Sonría, no tenga miedo a ser feliz, recuerde que la vida sigue, tome parte de ella!”, así empiezas a mirar las reacciones de los vecinos quienes obviamente tienen un rostro de funeral.
Poco después el metro lanza otro golpe: ”Viva su vida de modo que no tenga tiempo para quejarse y será completamente feliz!” así te das cuenta que estás dentro a un experimento de hipnosis masiva para un “mundo perfecto”.
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LOCOMBIA
(Sobre algunas de las perversiones de Colombia)
(Sobre algunas de las perversiones de Colombia)
Pero Medellín no siempre es lo que quisiera ser; Medellín es también la casa de Rosmey, aferrada a la periferia del desarrollo, donde ella llegó huyendo de la guerra desde el Chocó, embarazada y con dos niñas chiquitas. Existe otra Medellín (otra Colombia) que te aplasta en una espiral de injusticia y abuso.
Para empezar, la población colombiana está clasificada en seis estratos sociales según sus ingresos económicos y la calidad de su vivienda: cero para los indigentes sin techo, seis para los millonarios que viven en mega-mansiones. Cada persona tiene su número que aparece en los documentos como los recibos de agua y de luz, te preguntan a que estrato perteneces cuando buscas trabajo, pides una visa para viajar o inscribes a los niños a una escuela.
Los barrios de Medellín están llenos de “líneas invisibles” que se tragan la vida de quienes las cruzan sin permiso; se conocen como “falsos positivos” los casos de chicos inocentes desaparecidos por el ejercito, asesinados y luego vestidos de guerrilleros para engordar las estadísticas del ejercito en la guerra a las Farc y el narcotráfico: por cada guerrillero muerto, los soldados ganan semanas de asueto, aumento de salario y prestigio en el ejercito.
Se puede continuar con los desplazados, las personas que se han visto obligadas a dejar sus casas y sus tierras por la guerrillia o el ejercito a las que hoy se responde con una controversial Ley de Reparación: un pedazo de tierra para olvidar los abusos y violencias recibidas.
Para empezar, la población colombiana está clasificada en seis estratos sociales según sus ingresos económicos y la calidad de su vivienda: cero para los indigentes sin techo, seis para los millonarios que viven en mega-mansiones. Cada persona tiene su número que aparece en los documentos como los recibos de agua y de luz, te preguntan a que estrato perteneces cuando buscas trabajo, pides una visa para viajar o inscribes a los niños a una escuela.
Los barrios de Medellín están llenos de “líneas invisibles” que se tragan la vida de quienes las cruzan sin permiso; se conocen como “falsos positivos” los casos de chicos inocentes desaparecidos por el ejercito, asesinados y luego vestidos de guerrilleros para engordar las estadísticas del ejercito en la guerra a las Farc y el narcotráfico: por cada guerrillero muerto, los soldados ganan semanas de asueto, aumento de salario y prestigio en el ejercito.
Se puede continuar con los desplazados, las personas que se han visto obligadas a dejar sus casas y sus tierras por la guerrillia o el ejercito a las que hoy se responde con una controversial Ley de Reparación: un pedazo de tierra para olvidar los abusos y violencias recibidas.
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ANA-BANANA VERSUS MIGRACIÓN
Nosotros pudimos tocar una miga de esta violencia de Estado cuando Ana se fue a extender el permiso de permanencia turística en la oficina de Migración. Por supuesto fue dentro de los tiempos adecuados y con todos los documentos necesarios, entre ellos el pago de aproximadamente 40 usd, fotocopias varias y foto carnét con fondo azul.
Una vez allí, le dijeron que ella se econtraba ilegal (o clandestina) desde hace un mes y que tenía dos opciones: pagar una multa o auto-deportarse afuera del país dentro de tres días. Pero ¿cómo? En el pasaporte aparecía un permiso de turista para 90 días! Cierto, pero el funcionario de migración que la recibió a su ingreso en el país, digitó 60 días en el sistema informático. ¿Un error humano o un mecanismo premeditado para aplicar cobros injustos y reírse en la cara de turistas indefensos?
Ana, radicalmente intolerante contra cualquier tipo de abuso especialmente si es institucional, se ha plantado en la oficina durante tres días, llorando y defendiéndose sola frente a una fila de funcionarios machistas y bien adiestrados. El número que aparecía en la computadora hacía de Ana una clandestina, esta es la ley y punto. Meter un abogado sería una odisea costosa e ineficaz. Ana apeló igualmente, todavía no hay respuesta pero seguramente ha recibido una dosis extra de violencia.
Decidió irse auto-deportada antes que pagar un multa injusta. Ya que se encuentra en la clandestinidad y si o si se va a ir en concepto de deportada aprovecha la jugada y se queda unos días más.
Esta es una miga en comparación con la violencia y los abusos que vive el pueblo colombiano por parte de su Estado. Pero el movimiento que existe en este país por la lucha en defensa de los Derechos Humanos es muy grande, vamos Colombia!!!
Una vez allí, le dijeron que ella se econtraba ilegal (o clandestina) desde hace un mes y que tenía dos opciones: pagar una multa o auto-deportarse afuera del país dentro de tres días. Pero ¿cómo? En el pasaporte aparecía un permiso de turista para 90 días! Cierto, pero el funcionario de migración que la recibió a su ingreso en el país, digitó 60 días en el sistema informático. ¿Un error humano o un mecanismo premeditado para aplicar cobros injustos y reírse en la cara de turistas indefensos?
Ana, radicalmente intolerante contra cualquier tipo de abuso especialmente si es institucional, se ha plantado en la oficina durante tres días, llorando y defendiéndose sola frente a una fila de funcionarios machistas y bien adiestrados. El número que aparecía en la computadora hacía de Ana una clandestina, esta es la ley y punto. Meter un abogado sería una odisea costosa e ineficaz. Ana apeló igualmente, todavía no hay respuesta pero seguramente ha recibido una dosis extra de violencia.
Decidió irse auto-deportada antes que pagar un multa injusta. Ya que se encuentra en la clandestinidad y si o si se va a ir en concepto de deportada aprovecha la jugada y se queda unos días más.
Esta es una miga en comparación con la violencia y los abusos que vive el pueblo colombiano por parte de su Estado. Pero el movimiento que existe en este país por la lucha en defensa de los Derechos Humanos es muy grande, vamos Colombia!!!
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Sorprendentemente Medellín es una ciudad que te compensa por el esfuerzo que haces de soportarla. Sus habitantes están enamorados de ella y frente a cualquier dificultad dicen “Tranquilo, estás en Medellín!” o “En Medellín nadie se pierde” aunque Ana pueda jurar lo contrario.
Me enamoro todo el tiempo y pienso que ellos y ellas también deben pasar todo el tiempo enamorándose los unos de los otros.
Nico
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